HISTORIAS

VAMOS CON MI MARAVILLOSA NIÑEZ. Primera Parte.

Mi nacimiento fue un acontecimiento alegre y esperado mis papas estarían aburridos, sin televisión (ni sabían lo que era ni podrían pensar lo que sería) pero tenían lo único que había y les entretenía un poco “La Radio” dentro de un mueblecito que además de oír lo que te ponían, era un coñazo.

Para evitar malos pensamientos políticos te inflaban con radiar los partidos de futbol (especialmente al Real Madrid) y como no Los Toros, pero ante todo la música con los cantantes Angelillo, Miguel de Molina, Tomas de Antequera, Concha Piquer, Lola Flores, y un “montón” mas, y el espacio de variedades Fin de Semana con Boby Deglane,(que se hizo famoso con aquella frase que les preguntaba a la señoritas que iban a actuar por primera vez ¿es usted casada o soltera? y la inocente principiante le decía –soltera, y Boby la decía ¡PORQUE USTED QUIERE¡.

Todas estas funciones acababan pronto máximo diez noche, había que ir a la cama para que aumente la población y los argumentos eran que había pocos bebes, consecuencia un final de una guerra civil, solo existía una emisora en Madrid llamada Ser (Sociedad Española de Radiodifusión) aburrida a más poder.

Los programas informativos solo los podía dar Radio Nacional de España, emisora que se debía de conectar obligatoriamente para radiar el famoso Parte, a partir del año 1945 empezaron a radiar las famosas radionovelas,  por ello no solo mis padres sino el resto de los madrileños aburridos, se dedicaron a procrear con gusto.

En el caso de mis padres debieron de pensar, tenemos poco dinero, poca comida mucho tiempo libre y los dos agarraditos de la mano y algo más, pensaron ¡porque no le damos un hermanito a la niña cuando acabe el aburrido parte en la radio ¡

Y se pusieron en marcha y ale a “culear” que era  lo que menos costaba, por lo tanto ahora convenía en esta corta familia un “cabezón” claro está que a mi papa le hubiera gustado tener un bebe como los de las películas, ya en brazos de quien sea, sonriendo, ojos azul cielo rasgado, la boquita casi con caries y si acaso con algo de barba y una barra de pan bajo el bracito (frase muy común de la época, pero os imagináis como estaría la dichosa barra)  total no era mi caso.

Salí al exterior pues como todos, ciego, arrugadito, boca abajo saliendo por un agujero de diez centímetros de diámetro, lo primero la cabecita que luego se convierte en “cabezón” sales como atado por el cordón umbilical unido a la placenta ( esto se haría en el siglo veintiuno cuando un astronauta sale al exterior sujeto con un cordón directo a su nave ) que la comadrona en mi caso corto casi con los dientes y me hizo un pequeño nudo llamado ombligo ( cicatriz redondeada y arrugada que se forma en medio del vientre que  suele llenarse de suciedad para que te laven con jabón y no con “frecuencia” tras cortar y secarse el cordón ).dsd

Todo esto muy bien, pero yo lo pase putas cuando empezó la función,  primero sujetarme por los tobillos boca abajo y darme unos azotes (que yo diría paliza ) con la manaza de la comadrona, hasta que empezó a gritar como un gato (digo gritar porque los bebes no lloran no tienen todavía desarrollado el lagrimal ni la laringe, ver en mi blog “Soy una Lagrima” dicha comadrona ( también llamada “partera” o “comadre”) persona que tenía el oficio de asistir a la mujer en el parto, que cuando no manipulaba a las futuras mamas, ejercía de practicanta y enfermera dando fe de ello, porque a mí me conocía el culo y las bolitas hasta los quince años aproximadamente y todo el barrio de Lavapiés la conocían como “La sin titulo “o “La toca chochos”

En esas fechas de mi nacimiento este oficio era ejercido solo por mujeres basándose en la experiencia tradicional, que a partir del año 2003 tenían que obtener estudios de enfermera diplomada. En aquellos años parece ser que todas eran  fuertes, no muy altas, abultadas y con grandes tetas (no sé si eran para que él bebe ensaye o el esposo disfrutara como un loco).

Empezó mi limpieza general en una palangana que casi me ahogo y temblando, secarme en una toalla limpia y ala a rebozarme en los famosos polvos de talco Calber y a dejarme como si fuera una croqueta (por el tamaño podía haber sido), después de meterme en mi boquita el dedo meñique (porque si me hubiera metido uno de los otros dedazos no existiría RISAS DE ALTO VOLTAJE, que me provocaba nauseas, no sé si por el dedazo o por el olorcito de sus grandes manitas de donde había manipulado.

Cuando acabo de torturarme, me paseo en sus fornidos brazos que parecía que ya estaba en la cuna o pesebre, más limpito que la Patena (aclaro él porque del dicho “la Patena” es el recipiente en el que se deposita la hostia durante la misa cristiana ) yo oliendo a limpio y ella haciendo la pelota a los presentes y presumiendo del trabajo realizado, porque él bebe era yo y de verdad no es por nada pero en ese momento era más feo que un “macaco”, solo lo hacía porque había que pagarla y todos contentos.

 A mí me soltó (más bien me arrojo) sobre lo brazos delicados y cansados  de mi sufrida madre, que ella si era merecedora de halagos por sus reconocidos gritos y los grandes esfuerzos que hacia junto con las entre cortadas palabras “cariñosas” mirando de reojo a mi papa y diciéndole ; – ¡el próximo hijo lo tienes TU, ya te puedes hacer un nudo donde tú sabes y para que sepas tu “mi querido esposo” padre de lo que va a salir, de cómo lo estoy pasando y para que lo sepas, es como si te purgaras y te cosieras el “Culo”.

Frasecitas dirigidas al que hacia nueve meses, cuando estaban tan contentos en su cama de noche, arropaditos, tapaditos y juntitos por el frio en el mes octubre, que en Madrid se te congelaban los mocos y te salían sabañones hasta en el aparato reproductor de mi padre, en la cama solo sacabas al exterior la frente y las narices para respirar y sacudir la sabanita que saliera los efluvios normales de una cena con repollo,  respirar aire frio pero “sano” es más creo que de bajada de calzón y braga ni hablar, un agujero en la ropa íntima, trajinar y a dormir satisfechos, con los deberes. Hechos.

A sí que volviendo a mi parto, mi mama no se acordaría entre sus dolores, y pedos con resplandor, de los esfuerzos que mi pobre padre haría para que tuviera tiesa la “cosa” y sin escarcha, para estar tan uniditos y pegados aquella noche (digo noche porque no había otro momento). Por todo ello mi papa en el parto, intentaba estar como ausente mirando al techo y como sordo, huyendo de las palabras de mi madre como silbando en silencio, sufriendo pero no como aquella noche de octubre tan fría pero….gozosa, que repetiría otras veces pero protegido con un “tapón” (¡imposible) o el método del japonés Ogino (con mucho tiento y controlar los días de la parienta) que te suponía darte baños de agua fría para bajar el hinchazón, sino era el momento y esperar el día o usar la funda,  el más efectivo pero el menos agraciado de los “machos” el condón.

Vamos a seguir en el parto  con mi sufrida mama, que si se hubiera enterado de lo que hemos estado exponiendo para evitar tener más hijos, se hubiera bajado de la cama conmigo medio colgando dando cabezazos en suelo mal enlosado, dar una patada a la “partera” acercarse a mi papa para decirle a voces y abrazándole llenándole los pantalones de pises, sangre, sudor y lágrimas (estaba pariendo) para decirle al oído llenándole de cariño, querido esposo es lo mejor que has pensado en toda tu vida practícalo y yo te a “polla” re.

El parto seguía y mi pobre mama jadeando, sudando y respirando agitadamente  dirigiéndose a mi supongo con cariño… ¡ que salga de una puta vez él bebe o el “macaco de cara roja” ¡ Yo creo que esas frasecitas “cariñosas” las decía sin saber lo que decía, el dolor y el malestar la provocaban esa desesperación  que después no se acordaba haberlas dicho, pidiendo perdón a todos los que hubiera ofendido, a mi desde luego no me importaba en absoluto, yo estaba como loco buscando el pezón para poder mamar.

La comadrona comentaba para que supieran que ella estaba por allí y seguir siendo protagonista soltando una perlita, y agasajando a mi madre,  diciendo, pues que sepáis que doña Cloti (mi madre se llamaba CLOTILDE ) ha sido muy comedida, porque algunas futuras mamas, de las tantas que he asistido (otra vez a figurar)  me comentaban lo que habían pensado mientras apretaban, y era que desearían matar al marido incluso cortarle las “tres piezas colgantes culpables” de su dolor y salir corriendo con él bebe agarrado a su sustento el cordón umbilical, por si acaso no habría otra forma de zampar y hacerle una “peineta” junto con una gran  “pedorreta” por la boca y por el culo al asustado y extrañado esposo.

Por mi parte yo estaba muy ocupado arropadito junto a mi mama, y no quería oír a la mujer de “Rambo” y que me dejara en paz de una” puta vez” (con perdón) porque soy muy pequeñín pero no un trapo de cocina, que valla a su casita y le dé cachetes o manotazos en el trasero a su marido, le meta el dedo a su marido en el culo y luego en la boca  y si no lo tiene, pues que busque uno que tendrá voluntarios.

En el caso de mi querido y presente papa, que tanto amaba a su esposa que no lo tomo a mal, eran problemas fisiológicos y lo que desearía era que se pusiera bien y nada más y a por otro, que nunca sucedió, no sé si por mi mama o por miedo que saliera otra “alhaja” como yo.

Actualmente no se pasa al quirófano a presenciar el parto o el martirio solo si el padre lo solicitara, a mí que me quitaran lo bailado estaba en mi salsa, cerca del comedero y mi olor de nueve meses y la mirada tan tierna y noble de tu madre, con alguna caricia que yo sabía y deseaba de quien eran esa manos a mis pequeñas y rojas mejillas. A partir de ahí pues como todos los bebes, mamar (con el permiso de mi papa) dormir, llorar, cagar y de vez en cuando sonreír incluso dormido.

Soñando y recordando la carita que ponía mi papa cuando mi mama le decía esas palabritas tan “cariñosas” y desde luego, eso de tocarte la barbillita casi forzando el labio inferior  para que dijera ”AJO” (planta liliácea que echa en la raíz un bulbo blanco y carnoso de gusto picante).

Que yo si parecía que sonreía, pero era por la cara de “gilipollas”que ponía el interlocutor, menos mal que ajo en español es fácil de nombrar, os imaginas decírmelo en alemán “Knoblauch”. Pero sería bueno por mi parte explicaros porque lo de Ajo, esto lo comento porque los bebes no somos tontos, sino recién nacidos y por ello parece ser, que a los cinco o seis meses y si eres normal empiezas a descubrir que emites sonidos y que eres capaz de reproducir, a si cuando la vocal y la consonante surge el Ajo suele ser mi primera palabra y mi gran orgullo es repetirla varias veces.

Como os dije tenia y tengo una hermanita llamada Marcela que cuando vino a verme en el esbozo de nuestra madre, me miro una y varias veces y la dijo a su madre que si era un niño o un “macaco de cara roja”, yo como era un bebe no podía hacer nada pero me hubiera gustado haberla dicho (pues tu parto rica, fue como un aborto y observo que no has cambiado).

 Pero son cosas de críos y además ella tenía dos añitos y yo dos días, pero siempre que podía intentaba darme un plátano, era un orgullo tener una hermanita como ella junto a mí, en mi infancia, juventud y en la….actualidad.

Como dije mi nacimiento fue un gran acontecimiento en mi casa, pero seguro que en las de los demás ni puto caso, pero si fui importante en la fecha que nací ( 7 de julio de 1939 ) en España había en ese día una población 25,780.569 habitantes y conmigo aumento a 25,780.570.

En ese día y año no hubo nada relevante en el mundo, solo una noticia importante para los caballeros y era que en los Estados Unidos se creó el calzoncillo Slip.

Qué maravilla ya podían dejar de llevar aquellos calzones del “nueve largo” colgando el tercer “brazo” de allá para acá como el badajo de una campana, pero gracias a ese invento los caballeros, con el Slip marcarían “paquete” que todos deseábamos tener. También el otro acontecimiento mundial en esa fecha fue, que el biberón empezó a consolidarse en el mundo y un servidor fue uno de los que lo promociono y de qué manera.

Hay algo que tengo que comentaros, que además de ser curioso era inaudito, a los niños de la época que éramos igual de curiosos que los de ahora, preguntábamos a los mayores con interés infantil ¡mama papa de donde vienen los niños ¡y anda que tardaban poco en quitarse el problema de encima ¡pues de donde van a venir hijo…de Paris ¡y se quedaban tan anchos que las tetas de la comadrona.

Inmediatamente entraba en tu cabezota pensar, ósea que las parejitas más salidas que un león y la leona, se iban a Paris entraban en las salas de cine porno, tropezando con los hombres que estaban de “perfil” veían las películas “El último tango en Paris” o “Emmanuel” y sin acabar la película se marchaban corriendo al hotel a recordar escenas del film, y empezar a imaginar cada uno como seria yo, aunque claro está según salí al exterior  de guapo, fueron a ver la película Gorilas en la niebla.

Esto era lo curioso pero viene lo inaudito, en nuestra España querida no había porno ni nada parecido, si acaso clandestino en algún cabaret, si había revistas que venían de Paris (mira qué casualidad como los niños al nacer) que yo tuve la oportunidad sin darle la importancia, ver escondida una de esa revistas en mi casa, no pude ver nada claro ni las pastas ni el interior, el motivo que pude saber eran que venía en tres dimensiones, que para verla hace falta unas gafas que mi padre seguro que las tendría, que  pude deducir porque mi querido papa tenía los ojos casi siempre rojos e irritados

En aquellos inocentes e ignorantes años era asombroso como contaban con toda seguridad, la jovencita “inocente” que se solía quedar embarazada casualmente, según ellas por arte y gracia del espíritu santo, el arte  era lo que contaban algunas cuando la preguntaban, ¿pero Choni como te has podido quedar preñada?.

Y la Choni con cara de “vaca mirando al tren” decía ¡ pues mira no tengo ni idea como pudo ser ¡ – a lo mejor como mi novio se bañó en la bañera antes que yo, se tocó dentro del slip una y otra vez le debió de gustar y al final soltó lastre, y  después me bañe yo y claro algo sin “querer” se colaría dentro de mi vagina y mira que bulto tengo en la tripa, que no creo que sea del agua de la bañera ( pues claro que no “lista”).

 Segunda versión; pues tampoco sabía porque estaba embarazada, la explicación era que muchas veces cuando estaban ardiendo de pasión, se sentaban en una silla, ella en las rodillas de su novio cara a cara piernas abiertas y a lo mejor tenía manchada la bragueta y “semen” colaría algo. Qué barbaridad como podían contar esas historias en tan rica situación y postura y no contaría que el momento de éxtasis por parte del novio, (porque la novia en la mayoría de los casos ni se enteraba de nada) se caería de la silla de espaldas víctima del placer  y con los ojos en blanco.

Y ahora lo inaudito, cuando el novio le comenta asustado, pero Palomi cómo es posible que estés embarazada si hace un mes que no te veo y además los únicos pelos que te he visto han sido los de la cabeza y solías llevar bragas con contraseña y cierre centralizado y  era imposible verte algo – lo se querido,  te doy la razón porque lo único que hice fue salir con unos amigos este verano y cuando vine note algo extraño en la barriga e hice algo que no hacia contigo que me gusto. Lo que no sé qué haría el amigo con la contraseña y el cierre, seria “un cerrajero salido” y el novio  solo tendría que tener cuidado con los sombreros o gorras que quisiera ponerse, claro está la inocente señorita no era una simple Palomita sino más ligerita que las gallinas.

Bueno estos casos son de mucho despiste, pero yo estoy seguro que en el caso de mis papas seria de lo más normal en la época, en la cama a oscuras en silencio, ella debajo y el encima sonido muelles del somier rápido y mi papa mirada al techo y el cigarrito “ideales” de época, envuelto en papel amarillo, ahora que viene al caso yo cuando estaba dentro del vientre de mi mama, más de una vez estando durmiendo sentía que algo me tocaba mi espaldita y menos mal que era suavecito y de cuando en cuando se paraba hasta otro día o semana y lo curioso que siempre era…de noche.

Lo siguiente pues como todos los bebes, mucha caca, un gustito que te limpien el culito, que luego con el tiempos intentas que te lo sigan limpiando hasta que tu madre te dice con cariño – anda rico este orinal es para que te sientes y aprietes y limpiarte hasta que tú puedas solito, dormir mucho pero hay veces que me cuesta un huevo dormirme, pero no porque no este cansado sino por lo que me cantaba mi papa para que me durmiera con esa voz tan desagradable junto con la cancioncita  que la repetía tantas veces y que era imposible dormirme (A la nanita nana nanita que mi niño tiene sueño bendito sueño sea).

Imparable con el chupete, llorar sin saber porque, bueno lo más normal la boca y con más detalles los dientes que no sé porque salen porque duelen al salir y luego te duelen al sacarlos, comer solidos pero en puré igual que cuando eres mayor y no tienes dientes, escuchar a los que te hablan, rechazar a mi hermana con el plátano, y cuando eres un pelín mayorcito (cinco seis años) lo que más te extraña por ser niño, lo que más te interesa ósea ver el sexo de las niñas, lo bueno del caso es que no te interesa lo más mínimo sino lo extraño y preguntas a tus padres ¡oye papa porque yo tengo una cosita colgando y las niñas…no. Si os digo la verdad nunca me lo supieron decir.

También contaros con mi inocente edad seis años  escuchar una noche a mi papa decirle a mi mama en su cama ¡pero porque no quieres, llevas unos días con desgana ¡ y contestar mi mama ¡es que no tengo ganas estoy cansada ¡ y después oír a mi padre murmurar y un silencio digno del sueño, y claro yo escuchando y según me dormía, pensé pero porque le dice eso a mama si ella come y cena sentada muy bien, y me dormí diciéndome ¡hay como son los mayores¡.

Lo demás sería mejor si os parece que leáis la segunda parte de Mi Niñez que no solo contare mi pubertad (la primera fase de la adolescencia y se desarrollan los caracteres sexuales) sino como vivíamos en una casa alquilada con un trabajo precario, hasta que mi padre se consolidara, con un trabajo fijo bien renumerado y dejáramos esa casa, llena de felicidad y de tantísimos recuerdos, de amigos, vecinos y sobre todo la ubicación y el lugar tan castizo como………LAVAPIES.

VAMOS CON MI MARAVILLOSA NIÑEZ.  Segunda Parte.

 

Dejando a un lado mi nacimiento y mis experiencias como bebe, tenía por ley que continuar, según fui creciendo como es lógico a todos nos pasa, aunque a los papas no les gustaba que creciéramos (aumentar de tamaño) porque  ellos o ellas también  crecen y cumplen años, pero según rodaba mi vida con mi familia, vecinos, amigos y sobre todo aquel lugar tan maravilloso y castizo de Madrid el barrio de Lavapiés.

Antes de continuar con el rollo, debería de contaros como era la vivienda donde pase unos años en compañía de mis padres y hermana, dicho “palacio” estaba situado en la calle Amparo 52 segundo piso, letra B y con una superficie de quince metros cuadrados (según plano adjunto) aunque doy fe que en aquella época era muy normal ese tipo de viviendas e incluso las había más reducidas y con más inquilinos, así que  nosotros no nos podíamos quejar, porque en aquellos años de una posguerra era lo más normal y lo único que había.

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Sin destacar el orden y limpieza (que por el tamaño tardaría diez minutos en dejarla nueva) de la que se ocupaba mi madre de realizarlo, que los demás ya nos ocupábamos de que estuviera entretenida. Estoy recordando con cariño que allí vivimos teóricamente dieciséis años ósea hasta el año 1955 porque estar, estuvimos solo nueve años porque el resto en diferentes provincia de España por exigencia del trabajo de mi padre.

Me parece estar en aquellos años, viéndome en aquella segunda planta con cuatro viviendas que daban al largo y estrecho pasillo con acceso a cuatro puertas grandes, todos los pisos  eran normales excepto el mío de tamaño, pero no había distinciones todos éramos iguales de pobres, por lo tanto no nos extrañaba que entre los vecinos nos ayudáramos sin nada a cambio, como –Carlitos pídele a la señora Adela que te dé un par de huevos, y de paso deja a la señora María este litro de aceite que me dejo y otras veces era al revés y no solo comida sino dinero.

Mi querido amigo de casi toda una vida (veinticinco años) vivía en la letra C y además eran los preferidos vecinos de mis padres, esta maravillosa familia constaba del padre Sr. Mariano de profesión fundidor de metales, la madre Sra. Adela, me quería como a un hijo y yo mi segunda madre, después los hijos, Alicia carácter extraño pero buena chica, Valentina o “Valentina” tenía mi edad bondadosa y cariñosa siempre tenía una canción en su boca, su madre siempre decía a todos que yo iba a ser su novio y ella se sonrojaba y yo no digamos salía corriendo, no sabía lo que significaba hasta que lo fui adivinando, sin saberlo me parecía bien.

De mi mejor amigo y hermano de “mi novia” llamado Mariano como su padre, pero nosotros en casa como otro hijo le llamábamos Marianito, teníamos los dos un inocente  compromiso, de que cuando llegara su padre a casa y se bañara en aquel gran barreño de chapa de cinc, me llamara para ver a su padre dentro y tocarles los músculos de sus brazos que él se dejaba, sino antes hacerse el fuerte.

Era más bien serio como Alicia pero muy bueno con todos y sobre todo con su hija Valentina, que la quería con locura que yo sin saberlo tenia inocente celos de sus besos y caricias, este señor solo le veía sonreír cuando me decía con tono jocoso y señalándome el agua gris de su baño, salir burbujas o pompas producidas por su flatulento culo.

Y me decía –mira Carlitos si soy fuerte que hago que el agua se cabree conmigo, yo miraba el agua y me quedaba atónito por tal proeza, que se reía de mi ignorancia y cuando se estaba secando de pies con la toalla se soltaba una traca “cular” que él se tronchaba de risa y yo salía de allí por si me. Daba.

La casa de ellos tenía un retrete dos o tres veces mayor que el nuestro, pero a mi amiguito le gustaba hacer caca en el mío, llegaba a casa y le decía a mi madre casi con el pantalón corto en el suelo –Sra. Cloti puedo hacer caca en su retrete y mi madre que le iba a decir –pues claro hijo has lo que quieras, pues hacía de todo nos dejaba el perfume embriagador y además teníamos que tirar nosotros de la cuerda porque él no llegaba.

Yo un día le pregunte ¿oye porque haces caca en mi casa cuando tú tienes un retrete más grande? y me contesto según se abrochaba el tirante del pantalón –es que en tu casa mientras hago mi caca os veo a todos y lo paso bien y puedo hablar con todos vosotros sin ver cuentos, mira que bien le entreteníamos mientras el apretaba, que gracioso era mi amiguito.

Con el juntos me acuerdo de aquellos bocadillos que nos preparaban nuestras madres, como media barra de pan con una onza de chocolate dentro, también el pan con un chorrito de aceite o vino tinto tapado con azúcar y aquellos bocadillos viudos de pan frito rociado de azúcar y si había pues con miel.

Ahora haces memoria de cómo podían nuestras madres disimular el hambre y los escasos alimentos, para que sus hijos no pasaran penas o  calamidades sé que mis  padres se lo quitaban de lo poco que había,  para que mi hermana y yo no tuviéramos ningún problema y no nos diéramos cuenta de la estrechez que había.

No voy a criticar a otros vecinos del bajo que tenían la carpintería en el salón, no marchaban mal pero eran seis y puedo comentar que en el tiempo que estuve viviendo, su casa siempre olía a guisado de judías blancas, imaginaros que orquesta seria toda la familia por las noches.

En verano por el calor y por las tardes, nos sentábamos junto a todas las mocitas de la planta, mi amiguito y un servidor pues con seis años, ellas se sentaban con la espada pegadas a la pared y nos decían las seis señoritas  mirándose entre ellas sonriendo -si queréis que os contemos cuento nos tenéis que hacer cosquillas.

Nosotros claro que queríamos oír cuentos y también ellas querían las cosquillas por sus piernas, muslos, espalda y pies, que había veces que  las decíamos aburridos, –jolines estamos cansados y no nos contáis ningún cuento, solo estáis “dormidas” así que nos levantábamos y nos íbamos a otro sitio más adelante, de ahí viene  con más edad el jugar a los ..Médicos y eso sí que nos gustaba a todos.

Vamos ahora a mi casa, había muchos  problemas uno de ellos era cuando yo me acostaba en mi cama plegable donde dormía  (ver plano adjunto) tapaba la puerta de calle, yo como menor pues me acostaba pronto y claro era muy normal que alguna vecina venía a hablar con mi madre o con mi hermana, llamaba y en algunos casos se hablaban sin abrir la puerta.

Pero en otros casos plegaban la cama conmigo dentro dormido la sujetaban con la “charlatana vecina” y se tiraban horas sujetando  para que la cama no se abriera del todo conmigo dentro, luego por las mañanas cuando me levantaba para ir al colegio le decía a mi mama, he soñado que dormía en una cuna encogido y por eso me duele la espalda, mi madre tomo nota y ya no se abría a nadie y si querían hablar pues  por la mirilla de la gran puerta de entrada.

Otro problemilla era cuando tenía que hacer los deberes del cole, mi mesa era el asiento de una de las sillas y sentarme pues en los banquitos que teníamos aposta para ese cometido, tenías alguna ventaja porque según hacías los deberes mi mama cocinaba para el siguiente día y claro tu ropa olía al guisado que había hecho con todo el cariño, porque lo hacía con casi nada , pero olía bien tenías alguna ventaja de la época estabas oliendo todo el día en tu ropa y por lo tanto te ibas alimentando de “fantasía”.

Otra cosa era el discutir o gritar, no se podía estábamos todos en casa tan cerca que era una locura y en eso pues mira aprendimos a discutir sin dar voces hasta que fuimos mayores y ala como los demás, teníamos otra ventaja, y era que todos sabíamos con seguridad quien se había peido por su olor, no había disimulo ni echar la culpa a otro, con encogerte de hombros…bastaba.

No todo era felicidad también habían penas, pero los padres se ocupaban de que no te enteraras, en este caso si me entere porque me afectaba a mis sentimientos y fue así ; Uno de esos días que estábamos jugando mi amigo y su hermana Valentina, llego mi padre y nos dijo vais a jugar poco hoy porque mañana salimos para Valencia, yo estaba acostumbrado pero mis dos amigos no lo estaban,  seguimos jugando pero yo en mi corta edad  (ocho años) note algo de tristeza en ellos, Marianito no tanto pero ella Valentina si dejo de jugar con nosotros y se refugió en su casa, que no la vi en todo el tiempo que quedo del día.

Por la mañana pronto, llegaron las despedidas, el taxis en la calle todo los bultos, total besos por aquí abrazos por allá y hasta pronto, no le di importancia por mi edad, que alguien no se despidiera de mi como otras veces, pero cuando intentaba bajar las escaleras cargado con algo que mi madre me “endiño”, apareció casi corriendo Valentina se acercó a mi cara y me dio un beso en una mejilla, como nunca me lo había dado, no pude devolvérselo mi hermana me estaba empujando a que bajara.

Valentina salió corriendo y  con la cabeza agachada directa a su casa, todo fue muy rápido no pude decirla adiós en voz alta pero si dentro de mí, estuve un corto tiempo pensando, porque no se despidió como hizo su hermano con abrazos, besos, bromas y tráeme un poco de agua de mar, algo de Valencia, me quedo con tus tebeos y me dije pensando en ella, eso son cosas de mujeres y me quede tan pancho y a pensar en el viaje y en la ciudad que iba a conocer.

Al año o un poco más, de vivir en Valencia íbamos a comer en casa y mi padre traía en la mano un sobre rasgado y en la otra mano una carta, que nos la leyó no sin antes secarse los ojos, nosotros  callados esperando ansiosos esas noticias que no parecían buenas y mirándonos a los tres dijo casi sin fuerzas y con voz baja. ¡VALENTINA  A FALLECIDO ¡

Dios mío no podíamos creerlo no dábamos crédito a lo  que estaba diciendo mi triste y lloroso padre, no podía seguir leyendo y se alejó de la mesa, mi madre y hermana se abrazaron y de qué forma, yo tenía diez años y creía ser un hombrecito, pero me derrumbe cuando mi madre me llamo a su lado, abrazado a su cuerpo y con los ojos cerrados de lágrimas.

Me vino imágenes de ella sonriéndome cuando la dijo su madre que yo iba a ser su novio y salió corriendo o cuando jugábamos con sus muñecas y éramos sus papas o cuando los amiguitos la decían con burla – valla novio más feo o cuando cantaba como si fuera una famosa haciendo movimientos con los brazos, pero cuando ya estaba recuperándome dejando a mi madre que también desearía estar sola, me vino como un sobresalto la última despedida, Dios mío me dije es posible que ella supiera que nunca nos volveríamos a ver. IMPOSIBLE.

A los tres meses de la fatal noticia volvimos a Madrid, los cuatro teníamos ganas de llegar a casa y recordar lo que dejamos hecho y sin hacer, pero por otro lado pasar por la puerta de la familia de Marianito y no ver a todos los de la planta recibirnos en el pasillo como siempre hacían, todo había cambiado ya no era como antes, en silencio entramos en casa y estuvimos hasta que mis padres decidieron que fuéramos a casa de la Sra. Adela, Sr. Mariano, Alicia y Marianito.

Seré rápido y explicito porque estamos en un “blog de risas” pero estoy exponiendo mi niñez y este caso es digno por mi parte recordar porque las lágrimas y las sonrisas están siempre muy cerca.

Lo que supe más tarde y según me contaron mis padres más tranquilos y serenos. Valentina tenía ya dañado el corazón a consecuencia de aquel espantoso día de un fallido intento de abusos por un sádico vecino del barrio, que no llego a consumar pero el susto de la niña (tenía cinco años) si que la afecto y de qué forma.

Esta historia ocurrió pero no le dieron propaganda a los vecinos excepto mis padres que si lo sabían y siempre lo ocultaron, yo también era consciente pero a mi corta edad los mismos que los de ella no llegas a comprender, si comentar que cuando la pobre niña empezó a gritar el desalmado violador salió corriendo escaleras abajo pero la gente solidaria le acorralaron en la calle Olivar sin salida por la cantidad de personas que le esperaban, le llevaron a comisaria en una ambulancia.

A partir de ese maldito suceso Valentina  mi “novia” nunca se recuperó siempre con médicos, pero en aquellos años la medicina no estaba ni mucho menos como ahora, nosotros jugábamos pero ella no podía seguirnos –cosa de chicas decíamos pero NO, tenía un mal que tuvo su desenlace según mis padres digno de comentar y ocurrió así.

Valentina llevaba varios días en  cama sin fuerzas y cansada, esa mañana tan fatídica su madre la Sra. Adela desde la cocina haciendo la comida la oía cantar según ella como  “un ángel” la canción era un éxito en ese verano y siguientes y se llamaba  “Luna lunera cascabelera” dicha canción era del cantante de boleros y actor español Gregorio Barrios, con nacionalidad Argentino.

Cuando Valentina dejo de cantar, su madre asustada corrió a la habitación y vio a su hija como nunca hubiera querido verla…había muerto. Esa fatídica canción no la volvimos a escuchar, allá donde la pusieran por orden de mis padres, fue difícil porque aquel año era raro no oírla en la radio o en cualquier momento incluso a personas por la calle día, mes incluso años.

Habían pasado siete años desde la desaparición de mí nunca “novia” Valentina y ya estábamos en nuestra nueva casa en la que nos mudamos, un día intente escuchar la canción, aquella que ella cantaba con tanto sentimiento y pasión. La letra decía…..Luna lunera cascabelera  Ve y dile a mi amorcito  Que por Dios me quiera  Que tenga compasión y  Dile que se apiade de mi corazón………….SIN COMENTARIOS.

Dejemos las penas solas que para eso son las penas, y os contare un hecho muy distinto con aquellos buenos vecinos del bajo, carpintero y familia que les debía de gustar mucho el guisado de judías blancas, corrían los rumores  de que sus padres iban a hacer un viaje de unas pequeñas vacaciones que según ellos se lo merecían (yo creo que sus hijos también tendrían ese capricho) pero bueno, cada uno hace lo que le sale de las pelotas ese año y siempre, el caso fue que el viaje fue cierto.

Llego el día “M” de media mañana, en la acera del portal los seis de familia nosotros cuatro, todos los vecinos, gente de la calle, el lechero con la yegua “Lola” señoras en sus sillas haciendo calceta, los balcones de la calle abarrotados, parecía aquello una procesión en Semana Santa, la verdad que si era un acontecimiento casi mundial, por cómo era el viaje y transporte.

Conviene deciros como eran los dos veraneantes, El no muy alto delgadísimo algo cargado de espaldas por su trabajo y Ella bajita más bien apretadita carnes duras un buen  abultado y redondo culo (mi padre con humor nos decía si Aurora estornuda se le llena el culo de polvo) y ahora el vehículo que va a transportar esos traseros tan desiguales, junto con esas grandes  bolsas a cada lado que aprovechaban las medidas para igualar con el sentado culo de ella.

Pues bien el sufrido transporte era una motocicleta llamada “Mobylette” año 1949 con un peso de veintiocho kilos, con un pequeño motorcito  un deposito también mínimo y claro unos pedales de apoyo, alcanzando una velocidad máxima de treinta kilómetros por hora  eso claro sin carga, después de colocar los paquetitos por los huecos y una mochila trasera que llevaba ella haciendo juego con su enorme culo, y pidiendo permiso a los espectadores.

Se colocaron dirección cuesta abajo colocados a caballo uno detrás del otro, el sillín del conductor era un poco más grande que el de una bicicleta y el de ella más bajo de altura y metálico que se puso un pequeño cojín (pobre cojín) que por el tamaño de su culo tenía que haberse puesto una almohada de matrimonio, según bajaban la calle no sé si por saludos o lo que fuera, el caso que sonaron unos pedos bien de la Mobylette o del culo de la señora que era lo que más se veía.

Nos dieron la espalda despidiéndonos sin moverse, que parecía desde lejos como si no fueran en moto, sino andando por las dimensiones traseras, fue todo un acontecimiento que no estoy seguro si el periódico “El caso” comento algo. Llegar sabemos que llegaron porque yo los vi un día, pero como llegaron a Valencia y como fue el viaje, os aseguro que eso fue….Un secreto.

Otra historia  afecto a nuestra familia, principalmente a mi padre, una noche de las que tocaba cenar y estábamos saboreando algo sencillo, cuando llaman a la puerta con los nudillos unos “toc” “toc” que no nos eran familiar, abro yo y me veo a dos señores con caras de policías de paisano (lo sé porque yo leía mucho los tebeos de Roberto Alcázar y Pedrin).

Pues bien preguntan por mi padre y muy amables casi empujándole le invitan a que les acompañen, jope mi padre no quería aparentar estar nervioso pero casi se va en pijama, sino se lo dice mi madre porque los agentes se lo hubieran llevado con taza del retrete y todo.

Nos dijo que no nos preocupáramos pero con una voz que ni le oímos, mi mama les dijo a los agentes con sombrero, corbata, traje oscuro y unos zapatos negros brillantes, por favor ¿saben si tardara mucho? ¿saben porque se lo llevan? ¿Puedo ir a verle? Jolines con mi madre solo faltó decirles si le puede llevar a la cárcel la tortilla con una lima dentro, cuando mi madre acabo con las preguntas, la única que la contesto fue la vecina Sra. Adela, los policías seguro que ya estaban en la comisaria.

Mis padres no terminaron de cenar, porque mi hermana y yo nos comimos todo, vinieron más vecinas  con sus maridos, la casa era como un cumpleaños pero sin regalos ni tarta, no nos podíamos mover ni limpiarnos las narices.

Es más el Sr Mariano tan callado como siempre estaba escuchando el relato sentado en la pequeña taza del retrete, por si acaso se le escava algo que tanto le daba risa, cuando lo expulsaba o también le gustaba mi retrete como a su hijo Marianito, tuvieron que salir  todos al pasillo donde hacíamos cosquillas a esa mozalbetas.

Mi padre no tardo en volver, sano a salvo y sin señales, tan gallardo como era el y atractivo, me hubiera gustado haberme parecido en lo físico a él pero fue mi hermana yo me parecía más a mi madre que fue un orgullo, bueno dejemos las gilipolleces y al hecho.

Despidió a los comensales calmándoles de que había sido una falsa alarma se marcharon cada uno a sus moradas murmurando y cada uno pensando lo que les saliera de las pelotas, porque en aquella época la policía sabia y hacia lo que les saliera de los coj…. Y te podían arrear unas caricias en forma de guantazo.

Había ocurrido hacia unos días al vecino de al lado, que al hijo mayor con casi treinta años durmió en la comisaria, por pillarle la guardia civil dando un beso a su novia de despedida, en la calle y en medio del Puente de Toledo.

Esa noche mis padres cenaron lo que yo por las tardes pan y chocolate no preguntaron por la cena, sabían quién habían sido, porque si llegan a saber que algún vecino lo hubiera hecho, estaría otra vez en casa la policía. Mi padre me sentó en el banquito y el en la silla, me miro y me dijo muy serio y con los dientes negros de rico chocolate que yo mañana no tendría y otra vez el pan frito, me sobresalto la voz de mi padre.

Diciéndome – haber Carlitos quien te dio las entradas para ver una revista (se llamaba Lo veras y lo cantaras de la vedette Ruth Moly en el teatro Albeniz) yo ya ni me acordaba estaba pensando más en el chocolate que en lo que me decía mi padre, me lo repitió –le dije pues un amiguito del barrio a cambio de unos cromos de “Robín de los bosques” yo  tenía siete años, pues buena la has armado querido hijo, eran unas entradas de “cla” robadas y yo les he dado algunas a mis compañeros de trabajo.

A mí como si me dice ¿quién invento el pararrayos? La “cla” ha existido y todavía existe, en aquellos años las entradas en los teatros eran muy caras, se podía conseguir en los bares cerca de los teatros, estas entradas que la mayoría de las veces eran gratis, se daban los días de estreno de la obra.

Con el fin de provocar el aplauso del público y en los momentos más precisos y ordenados por el señor que tenías detrás te decía ¡ aplaudir ahora con fuerza ¡  ¡ reíros a carcajada suelta ¡ ¡ decir “bravo, bravo”¡ y a si te tirabas toda la función, para aparentar el triunfo de los actores, y el público se suma a los aplausos para que una obra mediana se convierta en un éxito, actualmente se sigue haciendo en televisión y mítines políticos, os imagináis los compañeros de mi papa haciendo caso al jefe de la “cla” sin tener ni puta idea de que iba ese tío.

Bueno el caso es que esas entrada fueron robadas, a mí me dieron un taco a cambio de unos cromos y mi pobre padre las repartió en sus compañeros de Telefónica, empresa de primera línea en España, que mi padre tuvo que recurrir al gabinete jurídico para sacar de la comisaria a varios compañeros y amigos que le pusieron a “caldo” esa noche y algunos días más, todo paso después como una anécdota que lo único que sacaron es ver a la guapa y exuberante vedette y escuchar el famoso pasodoble de Tony Leblanc “EL pasodoble Español” y yo seguía pensando en mi famosa tableta de …chocolate.

Creo que aquí debía de acabar, pero no sin comentaros los juegos que existían casi sin dinero, solo con imaginación, las chapas con las caras de los ciclistas famosos como Bernardo Ruiz, sobre una meta pintada con tiza robada del colegio en la calle que duraba el circuito semanas sin borrar, las peonzas de madera las pintabas tú mismo, la punta se sacaba y se metía caca de caballo para que no te arañara llegabas a tener grandes heridas en la palma de la mano.

Los cromos además de coleccionar albunes de películas como “Robín de los bosques”, jugábamos con ellos pegándolos con la mano en la pared y según callera ganabas o perdías, “El dola” o “tabaca y lique”, consistía cuando te tocaba de burro uno se subía y te atizaba en el culo “tabaca” lado del pie y “lique” con la parte trasera del talón y eso si dolía.

Las bolas o canicas ese juego en la calle no podíamos jugar entonces en las casas menos en la mía (no cogían ni las bolas)  y en el suelo de baldosas de barro y donde se cruzan las cuatro el “gua” que sus madres nos regañaban, pues a buscar zonas con tierra cerca de casa, con las advertencias de las madres -no ir muy lejos que anda cerca el”sacamantecas”.

Había muchos más, el futbol con pelotas envoltorio de papel de periódico atadas con cuerdas, cajas de zapatos con agujeros y a ver quién metía el guito de un albaricoque, la taba un hueso situado en la pata trasera del cordero (este juego era difícil de jugar por faltar la materia prima el cordero) tenía cuatro caras y con una correa te sacudían según acertabas la cara y por ultimo por no cansaros.

El moscardón este era con varios en la calle, si te tocaba a ti por sorteo, te ponías de cara a la pared con una mano abierta tapándote una oreja cerrando los ojos, entonces uno de ellos te sacude un “ostión” en la mano que te retumba el oído, la cabeza y todo el cuerpo y además dependía de la mala leche de cada uno que siempre lo había.

Entonces te volvías y todos haciendo el ruido del moscardón y tu adivinar quien había sido que si acertabas se ponía el y sino seguías tú, era un juego que nunca lo acababas, bien porque alguno disfrutaba dándote leches si era cierto quien te había dado los demás decían que no y te podías tirar todo el día de gilipollas, además te ibas a casa con una oreja más roja que el capote de un torero, zumbidos en el oído y algo que no podías evitar es que pasara un gracioso  te atizara y luego tu a preguntar quién había sido el mamonazo que casi me tira.

Lo demás pues como todos vas creciendo, la edad del pavo, las guarrerias tu solo, salir con niñas, aguantarte algún guantazo por querer tocarla el culo, hacer burla a alguien y darse cuenta y darte una leche por listo, querer hacerte el gracioso y no serlo, sisar a tu madre, fumar a escondidas mirar a los balcones para ver algunas bragas que te llevabas algunas sorpresas si estaba la madre, mearte en el portal que además que hay que ser imbécil hacerlo en el tuyo, hacer campeonatos de haber quien meaba más lejos, que siempre salías corriendo con la “minina” fuera, los eructos los pedos a ver quién lo hace más grande  y algunos juegos más pero esos me los…… callo.

 

 

 estesi